En esta secci—n, proveemos un resumen de algunas comunidades espec’ficas que han podido probar la contaminaci—n con su stancias t—xicas a travŽs de la investigaci—n ambiental y pruebas mŽdicas.  En cuanto se realicen los estudios, agregaremos otros ejemplos de monitoreo de los residentes y el ambiente de diversas comunidades.  En cada ejemplo, presentaremos un resumen del problema, el monitoreo que se realiz— y la experiencia de la comunidad en cuanto al proceso de investigaci—n y su eficacia para lograr cambios positivos.


El monitoreo que se debe implementar depende de la sustancia qu’mica presente. El monitoreo corporal se define por la evaluaci—n de sustancias qu’micas en nuestro cuerpo. Gracias a la tecnolog’a cient’fica, podemos detectar concentraciones de sustancias qu’micas muy bajas en la sangre, la leche materna, la orina, el pelo, la grasa y otros tejidos del cuerpo. El examen m‡s apropiado depende de la sustancia qu’mica que se busque. Las sustancias persistentes se detectan mejor a travŽs de las pruebas de sangre, tejido adiposo (grasa corporal) o leche materna. Las sustancias qu’micas que son r‡pidamente eliminadas del cuerpo, se pueden detectar a travŽs de las pruebas de sangre y orina.

Paralelamente, el monitoreo ambiental mide la concentraci—n de productos qu’micos en el aire, el agua y el suelo.  TambiŽn se puede examinar los alimentos como indicador de la contaminaci—n del medio ambiente.  Por ejemplo, las aguas contaminadas con mercurio pueden conllevar a la presencia de niveles elevados de este metal en ciertos mariscos. Adem‡s, ciertas sustancias industriales que se dispersan por el aire, al caer sobre el suelo o la vegetaci—n que los animales de cr’a y las aves de corral comen, pueden contaminar la carne, el pollo y los productos l‡cteos que consumimos nosotros.

Para los ciudadanos que quisieran realizarse an‡lisis de sustancias qu’micas en el cuerpo, hay muchos laboratorios que pueden procesar muestras biol—gicas (sangre, orina, grasa, leche materna y otras) o ambientales.  Sin embargo, estas pruebas pueden ser costosas (de $1.000 a $5.000 por persona para examinar la carga corporal de sustancias qu’micas, segœn cu‡ntas y cu‡les son las sustancias investigadas).  Aun si no importaran los costos, es posible que estas pruebas no provean datos œtiles.

Por ejemplo, el monitoreo de la carga corporal puede confirmar la presencia de cierta sustancia qu’mica en el cuerpo. Sin embargo, salvo en el caso de muy pocas sustancias qu’micas, esta informaci—n no puede justificar la existencia de s’ntomas o enfermedades. Hay mœltiples factores que contribuyen a la presencia de s’ntomas o enfermedades y es muy poco comœn que se pueda identificar una determinada sustancia qu’mica como el agente causal de una enfermedad. Por otra parte, desconocemos los efectos que la gran mayor’a de estos productos qu’micos comerciales tienen sobre la salud del ser humano, debido a la carencia de estudios cient’ficos. Se debe considerar tambiŽn que los resultados de las pruebas de carga corporal pueden causar ansiedad en las personas debido a la incertidumbre sobre posibles enfermedades en un futuro a causa de esta carga qu’mica en su cuerpo.  Finalmente es importante entender que algunos individuos examinados experimentar‡n un sentido de impotencia ante el hecho de que no existen mŽtodos aceptados, seguros y efectivos para eliminar esta contaminaci—n del cuerpo.

Otra consideraci—n importante, tanto para las pruebas mŽdicas como para el monitoreo del medio ambiente, es la fiabilidad de los resultados del laboratorio.  Un informe recientemente publicado, A Guide to Biomonitoring of Industrial Chemicals (Una gu’a para el monitoreo biol—gico de sustancia qu’micas industriales)por el "Center for Children's Health and the Environment" centro para la salud infantil y el medio ambiente de la Facultad de Medicina de Mount Sinai,
www.childenvironment.org/downloads.htm nos ofrece un listado de laboratorios estatales y privados que realizan varias pruebas de monitoreo y an‡lisis.

A pesar de las desventajas asociadas con los ex‡menes de sustancias qu’micas en el cuerpo y el medio ambiente, el hallazgo de una clara evidencia de una contaminaci—n t—xica, puede promover futuras medidas en la comunidad.  En el caso de Mossville, que se presenta a continuaci—n, una prueba sangu’nea realizada a un solo individuo, abri— el paso a investigaciones a gran escala financiadas por el gobierno.

Primer ejemplo: la comunidad de Mossville, Louisiana

Un caso de :  pruebas de la carga qu’mica corporal y monitoreo ambiental (del aire)

I.  LA COMUNIDAD

Mossville, Louisiana
 
Fundada en 1812 por afromericanos, la comunidad de Mossville est‡ situada cerca del lago Charles en el distrito de Calcasieu, Louisiana; Diecisiete de las 53 instalaciones industriales del distrito de Calcasieu est‡n localizadas dentro de un radio de media milla de Mossville.  Estas instalaciones, incluyen la mayor concentraci—n de f‡bricas de productos de vinilo en los Estados Unidos, refiner’as de petr—leo, una planta elŽctrica de carb—n e instalaciones de productos qu’micos.

Segœn el "Toxic Release Inventory" inventario de escapes t—xicos (TRI, por sus siglas en inglŽs), una base de datos de la misma industria en 1999, once de las 17 instalaciones alrededor de Mossville, generaron m‡s que 2,5 millones de libras de desechos t—xicos que fueron liberados al aire, al agua, a la tierra o transportados a otros sitios.  La suma total de desechos relacionados a la producci—n de estas mismas instalaciones, sobrepas— las 85 millones de libras.  Para obtener datos sobre la emisi—n de sustancias t—xicas en esta y otras regiones, as’ como para otras industrias, acœda al sitio de interneten la red Right-To-Know Network [http://www.rtk.net]. Los datos del a–o 2000 son los m‡s recientes disponibles y los nœmeros reportados se refieren a libras.

II.  PREOCUPACIONES DE LA COMUNIDAD

Los residentes de Mossville sufren de serios problemas de salud, como el c‡ncer, problemas cardiacos y respiratorios.  A la comunidad le preocupa que sufren o sufrir‡n problemas de la salud debido a la exposici—n a estos escapes de sustancias t—xicas que provienen de las instalaciones contaminantes alreadedor de su comunidad.  Las dioxinas - sustancias qu’micas generadas en la producci—n del vinilo que contienen cloro - es una de las sustancias m‡s t—xicas y representa la mayor preocupaci—n de la comunidad.  Tras ser liberadas al ambiente, las dioxinas y otros compuestos parecidos se dispersan por el aire y el agua y se acumulan en el suelo, los sedimentos y en la vegetaci—n. De all’ son ingeridos por los peces, el ganado y otros animales consumidos por la gente.  Es decir, que las dioxinas son consumidas por la gente y contaminan los tejidos, la sangre y la leche materna de poblaciones en todo el mundo.

El a–o pasado, dos agencias del gobierno estadounidense, la de Protecci—n del Medio Ambiente "U.S. Environmental Protection Agency" (U.S. EPA, por sus siglas en inglŽs) y el Departamento de Servicios Humanos y de la Salud, clasificaron a la dioxina m‡s potente, la 2,3,7,8-TCDD, como una sustancia carcin—gena para los humanos. La U.S. EPA calcula un riesgo de contraer c‡ncer de 1 en 1.000 ante una exposici—n a esta sustancia.  Las dioxinas est‡n tambiŽn vinculadas a un amplio ‡mbito de problemas no relacionados al c‡ncer, como son: cambios en el desarrollo sexual, problemas reproductivos, diabetes, toxicidad en los —rganos internos, trastornos inmunitarios y son capaces de imitar o inhibir las hormonas.  Debido a su extrema amenaza a la salud humana, las dioxinas se incluyeron entre las primeras doce sustancias qu’micas para eliminarse a travŽs del tratado internacional sobre los contaminantes org‡nicos persistentes (COPs), firmado en Estocolmo en mayo del 2001.

En 1998, un bufete de abogados encarg— pruebas de dioxinas para un residente de Mossville. El resultado de las pruebas mostr— que esta persona ten’a un nivel de 2,3,7,8-TCDD en su cuerpo que sobrepasaba el l’mite normal establecido por la "Agency for Toxic Substances and Disease Registry" agencia para el registro de sustancias t—xicas y enfermedades (ATSDR, por sus siglas en inglŽs).  Los abogados entregaron el informe y los an‡lisis sobre la contaminaci—n por dioxinas al "Louisiana Department of Health and Hospitals" departamento de salud y hospitales del estado de Louisiana (DHH, por sus siglas en inglŽs), que rechaz— los resultados y rehus— investigar la exposici—n a dioxinas.  La comunidad de Mossville, junto con otras organizaciones locales y grupos ambientalistas protestaron la decisi—n del DHH, lo que instig— una investigaci—n en Mossville por parte de una entidad federal, la ATSDR.  Entre otras de las investigaciones ambientales que se han realizado en Mossville, est‡ el monitoreo del aire apoyado por grupos como la "Mossville Environmental Action Now, Inc." acci—n ecologista ahora de Mossville (MEAN, por sus siglas en inglŽs).
III.  BUSCANDO SUSTANCIAS QUÍMICAS

Investigaci—n de la ATSDR
 
La agencia para el registro de sustancias t—xicas y enfermedades (ATSDR) realiz— una investigaci—n en Mossville "...para determinar si hab’a pruebas de una exposici—n alta a dioxinas entre los residentes de Mossvile".  Esta investigaci—n se hizo con pruebas de sangre a 28 residentes adultos de la comunidad para determinar sus niveles de dioxinas y sustancias relacionadas a las dioxinas.  TambiŽn examinaron una muestra de leche materna, cuatro muestras del suelo y muestras de dos huevos de gallina, todas de Mossville, para determinar la concentraci—n de dioxinas.

Aunque los residentes de Mossville apoyaban la investigaci—n de la ATSDR, no estaban totalmente satisfechos con el proceso.  Les pareci— que al estudio le faltaba definici—n y participaci—n de parte de la comunidad. Es m‡s, segœn cient’ficos independientes, los resultados del estudio no justificaban algunas de las conclusiones y recomendaciones de la ATSDR.  Otras de las conclusiones se basaron en comparaciones con informaci—n inv‡lida o anticuada.  Por ejemplo, la agencia determin— que el nivel de dioxinas en la muestra de leche materna no era elevado, pero esta determinaci—n se hizo comparando las mujeres de Mossville con las mujeres estadounidenses segœn un estudio de 1992. Sin embargo, estudios realizados entre 1995-1997 demuestran que el nivel de dioxinas entre las mujeres estadounidense baj— desde el estudio realizado en 1992. Si se las comparan con los estudios m‡s recientes, las muestras de Mossville presentan un nivel de un 30% mayor que la concentraci—n promedio de los Estados Unidos. Sin considerar la metodolog’a de las comparaciones, la leche materna de Mossville conten’a concentraciones de dioxinas dos veces mayores que las permitidas por el gobierno de Holanda para comercializar la leche de vaca.

Esta investigaci—n tambiŽn encontr— que la concentraci—n promedio de dioxina y sustancias afines en la sangre de los residentes examinados era 3,25 veces mayor que el promedio en un grupo de comparaci—n de la ATSDR. Si desea m‡s informaci—n sobre la investigaci—n que realiz— la ATSDR en Mossville, acuda a: www.atsdr.cdc.gov/HAC/PHA/calcas/cal_p1.html

Una evaluaci—n independiente de la investigaci—n realizada por la ATSDR est‡ disponible en la p‡gina de informes "reports" del siguiente sitio en la red: www.greenpeaceusa.org/toxics.

A pesar de la evidencia de que los participantes de Mossville pose’an niveles elevados de dioxinas en el cuerpo, la ATSDR report— que la fuente de su exposici—n a concentraciones altas de dioxinas era desconocida.  No recomendaron que se identificaran y eliminaran las fuentes locales de dioxinas y sustancias qu’micas parecidas; sin embargo reconocieron que un muestreo del aire podr’a determinar si la comunidad sufre una exposici—n a las dioxinas por esta v’a.

Programa de muestreo del aire en el distrito de Calcasieu

La investigaci—n de la ATSDR abri— la puerta para que se realizara un programa exhaustivo de muestreo del aire, patrocinado por el "Louisiana Department of Environmental Quality" departamento de calidad ambiental del estado de Louisiana (DEQ, por sus siglas en inglŽs), la regi—n 6 de la U.S. EPA y la "Lake Area Alliance," una organizaci—n local.  Los objetivos del programa eran:

* Determinar la concentraci—n de contaminantes espec’ficos en relaci—n al tiempo, la meteorolog’a y las actividades industriales.
* Determinar si las concentraciones de sustancias t—xicas detectadas se encuentran dentro de las normas estatales.

Las muestras se est‡n recogiendo en cinco localidades, entre ellas est‡ Mossville, durante el transcurso de un a–o y los datos preliminares est‡n disponibles en una p‡gina de la red establecida por la DEQ de Louisiana. Hasta la fecha, esta investigaci—n ha encontrado la presencia de sustancias org‡nicas vol‡tiles que corresponden a las sustancias qu’micas emitidas por las instalaciones industriales de la zona.

Un esbozo del programa de monitoreo aŽreo del distrito de Calcasieu se encuentra disponible en: www.laia.com/news/air.htm

Los nœmeros en bruto, correspondientes al programa de muestreo aŽreo del distrito de Calcasieu, se encuentran disponibles, sin interpretaci—n alguna, en: www.deq.state.la.us/evaluation/calcasieu/data.htm

El proyecto de seguimiento ambiental

La organizaci—n local "Mossville Environmental Action Now, Inc." (MEAN) tambiŽn ha participado en el monitoreo exhaustivo del aire en Mossville y a travŽs del distrito de Calcasieu.  A travŽs del proyecto de seguimiento ambiental de MEAN:

*Habr‡ un muestreo del aire en espacios pœblicos, escuelas y zonas residenciales ubicados en la direcci—n del viento con respecto a las instalaciones industriales.
* Un programa de rastreadores har‡ disponible un registro para que el pœblico documente olores de sustancias qu’micas y s’ntomas relacionados a ellos.  Los resultados del programa ser‡n puestos al alcance del pœblico a travŽs de talleres realizados por MEAN y por otros medios de comunicaci—n apropiados.

Tres instalaciones industriales alrededor de Mossville: la de Condea Vista, perteneciente a Georgia Gulf/Sasol North; la refiner’a de Conoco y PPG, emiten sustancias accidentalmente y en ellas ocurren condiciones adversas a menudo que resultan en la expulsi—n de enormes cantidades de sustancias t—xicas al aire.  En 1999 hubo 64 incidentes, en el a–o 2000 hubo 100 incidentes, en 2001 hubo 56 incidentes.  En el a–o 2000, el programa de monitoreo aŽreo demostr— que las emisiones accidentales contribuyeron de forma adicional, uno de cada tres d’as, a los contaminantes t—xicos presentes en el aire de Mossville.

Para m‡s informaci—n sobre el proyecto de monitoreo realizado por MEAN acuda al: http://www.labucketbrigade.org/


 
IV. ÀCÓMO ESTÁ MOSSVILLE AHORA?

La lucha para los residentes de Mossville no ha terminado. A pesar de que cada d’a hay m‡s pruebas de que viven en una comunidad sumamente contaminada, los funcionarios gubernamentales, tanto a nivel local como federal, no han presentado pol’ticas que conlleven una mejor’a para la salud de los residentes de la zona.  Este problema surge en parte porque las leyes actuales en los Estados Unidos no establecen deberes obligatorios para que las agencias relacionadas a la salud pœblica y el medio ambiente puedan enfrentar el dilema de las exposiciones a dioxinas.  Adem‡s, la regulaci—n de las dioxinas bajo las normativas ambientales estadounidenses es casi inexistente.  Aun si la ATSDR ejerciera su autoridad discrecional y recomendara a la EPA las soluciones propuestas por los residentes de Mossville, tales como la reducci—n de los contaminantes, la disponibilidad de servicios de salud ambiental y el traslado voluntario de los residentes, la EPA no tiene ninguna obligaci—n para implementar estas recomendaciones.

La situaci—n de Mossville demuestra la crisis en Louisiana y a travŽs de la naci—n, creada por las mismas leyes y pol’ticas ambientales que apoyan y aprueban el desarrollo industrial en zonas colindantes a las comunidades y residencias, t’picamente compuestas por poblaciones de minor’as Žtnicas. La labor del grupo MEAN se centra en lograr las soluciones buscadas por los residentes y en la continua investigaci—n para detectar la contaminaci—n industrial en la comunidad.

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ÀEn su comunidad, hay monitoreo de sustancias qu’micas?

Muchas comunidades han desarrollado e implementado tŽcnicas para detectar y medir sustancias t—xicas en el cuerpo, en los alimentos, en las escuelas donde juegan los ni–os y en los edificios donde residen y trabajan. Bajo el lema "Coming Clean" un grupo de ONGs recopila casos para publicar en su sitio de web y para un folleto sobre el monitoreo. Si tiene informaci—n que pueda compartir sobre programas de monitoreo en su comunidad, nos interesa conocerla.  Por favor, comun’quese con Michael Stanley-Jones de la "Silicon Valley Toxics Coalition" (msjones@svtc) o Sharyle Patton de "Commonweal"  (spatton@igc.org)

Intrusos químicos: Informe sobre los pesticidas en nuestros cuerpos
  Investigación sobre los compuestos ignífugos en el estado de Washington

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  Casos sobresalientes en proceso

Datos sobre el monitoreo biológico en el Reino Unido
  Sustancias químicas en los estadounidenses
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  Sustancias ignífugas (PBDE) en la leche materna
  Folleto en línea sobre el monitoreo comunitario y la carga corporal
  Las sustancias PCB en los residentes de la Isla St. Lawrence (en español)
  Los ftalatos en los cosméticos

 

Coming Clean ð PO Box 8743 ð Missoula, MT 59807 ð info@come-clean.org