Las dioxinas son unas de las sustancias qu’micas mejor estudiadas. Se encuentran en el medio ambiente y en nuestros alimentos. Ellas causan una amplia gama de problemas de la salud, como el c‡ncer, defectos de nacimiento, diabetes, retraso en el aprendizaje y el desarrollo, endometriosis y anormalidades en el sistema inmunitario. Entre las sustancias conocidas que provocan el cancer en los animales las dioxinas son las que m‡s fuertemente provocan este mal.

 Pregunta: ŔQuŽ son las dioxinas y c—mo se producen?  

Respuesta: Las dioxinas son un grupo de sustancias qu’micas que contienen carbono, hidr—geno y cloro. Existen 75 formas distintas en la categor’a de las dioxinas y la forma m‡s t—xica es la 2,3,7,8-tetraclorodibenzo-p-dioxina, conocida como TCDD. La TCDD se conoce porque es el contaminante t—xico del Agente Naranja, un herbicida ampliamente aplicado en Vietnam por las tropas norteamericanas. Adem‡s es el contaminante del pueblo de Love Canal en Nueva York y de Times Beach en el estado de Missouri. Las dioxinas no se fabrican intencionalmente, sino que son productos secundarios de los procesos industriales cuando se emplea o est‡ incinerado el cloro en presencia de materiales org‡nicos. Segśn la EPA de los Estados Unidos, las tres fuentes principales de las dioxinas son: los desechos municipales, los incineradores de hospitales y la incineraci—n de basura domŽstica. Entre las otras fuentes est‡n, los procesos qu’micos en instalaciones que utilizan el cloro para fabricar otros productos, como los pl‡sticos de polivinilo de cloro (PVC), pesticidas y en las f‡bricas de papel, si utilizan el cloro como blanqueador de la pasta para la producci—n de papel blanco.  

Preguntas: ŔHabr‡ dioxinas en nuestros cuerpos?  ŔC—mo entran al cuerpo?   

Respuesta: Segśn la EPA de los Estados Unidos, la concentraci—n promedio de dioxinas en la poblaci—n estadounidense se encuentra muy cerca o a un nivel, que se puede asociar con perjuicios a la salud de los animales y las personas. La interpretaci—n que la EPA hace de estos datos, es que hay un "margen de exposici—n" muy peque–o o inexistente: es decir, que nuestros cuerpos est‡n casi "llenos" y cualquier exposici—n adicional a las dioxinas puede da–ar la salud. Algunas personas ya poseen niveles de dioxinas mayores que el valor promedio y su salud puede estar viŽndose afectada. 

La EPA ha determinado tambiŽn que el 90% de dioxinas a las que est‡ expuesto el estadounidense promedio, proviene de los alimentos cotidianos como la carne, el pescado y los productos l‡cteos. Al comer pastos o alimentos contaminados a travŽs del aire, el ganado absorbe las dioxinas que caen sobre el suelo y las plantas. Estos animales acumulan las dioxinas en su cuerpo y al consumir el animal, nosotros tambiŽn las acumulamos en nuestros cuerpos, especialmente al consumir alimentos con alto contenido de grasas como son la carne, el pescado y los productos l‡cteos.  

Las dioxinas se pueden dispersar en el aire, a largas distancias desde la fuente de su producci—n. Segśn los estudios, a pesar de vivir a cientos de millas de cualquier fuente de dioxinas, las personas que residen en el Artico poseen algunos de los niveles m‡s altos de estas sustancias y otros contaminante que persisten en el cuerpo. En fin, las dioxinas en el aire son depositadas sobre la tierra y se convierten en uno de los mayores agentes contaminantes de nuestros alimentos. Las dioxinas que contaminan el agua se asientan y son cubiertas por el sedimento.  

Pregunta: ŔC—mo afectan a nuestra salud? 

Respuesta: La exposici—n a las dioxinas puede conllevar una amplia gama de problemas para la salud, como el c‡ncer, defectos de nacimiento, diabetes, retraso en el aprendizaje y el desarrollo, endometriosis y anormalidades en el sistema inmunitario. 

Las dioxinas son cancer’genos. En 1997, la Agencia Internacional de Investigaci—n sobre el C‡ncer (IARC, por sus siglas en inglŽs), que forma parte de la Organizaci—n Mundial de la Salud, clasific— a las dioxinas como sustancias que causan c‡ncer en los humanos. En enero del 2001, el programa nacional del departamento de salud y servicios humanos clasific— las dioxinas como sustancias cancer’genas comprobadas para los humanos. En setiembre del 2000, el borrador de la evaluaci—n de salud de la U.S. EPA pronostic— un incremento a uno en cien en el riesgo de contraer el c‡ncer entre las personas m‡s sensibles que consumen una dieta rica en grasas. Es decir, el riesgo de contraer el c‡ncer debido a las dioxinas, aparte de todos los dem‡s riesgos, es de uno en cien para algunas personas. Esto representa el peor de los casos e involucra a las personas m‡s sensibles entre el cinco por ciento de la poblaci—n que consume la mayor cantidad de dioxinas. En cuanto a la persona promedio, la EPA calcula un riesgo de uno en mil, lo cual tambiŽn representa un alto nivel de riesgo. El nivel que la EPA considera "acceptable" se establece en uno en cada mill—n.

Las dioxinas tambiŽn causan una amplia gama de problemas en los humanos y los animales que no se relacionan con el c‡ncer, tales como problemas reproductivos, del desarrollo, inmunitarios y endocrinos. Los estudios con animales demuestran que la exposici—n a las dioxinas est‡ asociada a la endometriosis, a la reducci—n de la fertilidad, a embarazos incompletos, a la reducci—n en los niveles de testosterona y en la cantidad de espermatozoides, a defectos de nacimiento y trastornos del aprendizaje. En los ni–os, las dioxinas se asocian con un dŽficit en el coeficiente intelectual, un retraso en las habilidades sicomotoras y de desarrollo neurol—gico y en comportamientos alterados como la hiperactividad. Estudios realizados con obreros demostraron un descenso en el nivel de testosterona, una reducci—n en el tama–o de los test’culos y defectos de nacimiento en los ni–os de los veteranos de la guerra de Vietnam que fueron expuestos al Agente Naranja.

Los estudios sobre las secuelas en el sistema inmunitario parecen producir los resultados m‡s sensibles. En los estudios con animales, las dioxinas disminuyeron la reacci—n inmunitaria y aumentaron la vulnerabilidad a las enfermedades infecciosas. En los estudios con seres humanos, se ha asociado a las dioxinas con una depresi—n del sistema inmunitario y con alteraciones a la inmunidad, que conllevan un aumento en las infecciones. Las dioxinas tambiŽn pueden perturbar la funci—n de las hormonas, que son los mensajeros qu’micos del cuerpo, tan necesarios para el crecimiento y la regulaci—n. Las dioxinas afectan a las tiroides, tanto en los bebŽs como en los adultos, alteran la tolerancia para la glucosa y est‡n vinculadas a la diabetes. 

Pregunta: ŔDe quŽ forma regula el gobierno las dioxinas?

Respuesta: A pesar de la informaci—n preocupante sobre los peligros que presentan las dioxinas, el consejo de la industria del cloro "Chlorine Chemistry Council" ha organizado una campa–a para socavar cualquier esfuerzo tendiente a eliminar o implementar una pol’tica de precauci—n en cuanto a las dioxinas.  Uno de los blancos principales de la industria qu’mica ha sido el informe "reevaluaci—n de 2,3,7,8-Tetraclorodibenzo-p-Dioxina (TCDD) y compuestos afines para la exposici—n y salud humanas" de parte de la U.S. EPA, el cual identifica las fuentes y las consecuencias de una exposici—n a estas sustancias. Para este informe, la U.S. EPA ha realizado investigaciones durante los śltimos 20 a–os. La agencia public— el śltimo borrador en 2000 y se esperaba la publicaci—n del informe final para el a–o 2001. Desgraciadamente, la EPA no ha cumplido con sus propias metas y continśa posponiendo la publicaci—n de la versi—n final. Una vez publicado el informe, la agencia emprender‡ la formulaci—n de pol’ticas amplias para restringir la cantidad de dioxinas emitidas al medio ambiente. La industria qu’mica no quiere que este informe (conocido como la reevaluaci—n de dioxina) se publique, porque temen verse implicados en una enorme crisis de salud pśblica. 

La U.S. EPA ha establecido criterios para controlar la cantidad de dioxinas que se emiten al aire bajo sus normas de control m‡ximo alcanzable o normas MACT (por sus siglas en inglŽs).  Ya tiene finalizado las normas para dos fuentes principales de las dioxinas; los incineradores de desechos mŽdicos y de desechos municipales.  Sin embargo, es la clausura y prohibici—n de los incineradores hospitalarios y municipales a travŽs de esfuerzos comunitarios donde vemos los verdaderos Žxitos para reducir las dioxinas emitidas al medio ambiente.  En muchas comunidades, los activistas de base han luchado y logrado la implementaci—n de programas para separar y reducir la cantidad de desechos que contienen cloro, como el pl‡stico PVC. TambiŽn han abogado por tecnolog’as alternativas para la eliminaci—n de esos desechos.  Es necesario continuar con esta tendencia para, no solo controlar y regular las emisiones de dioxinas, sino eliminarlas.

El convenio de Estocolmo sobre los contaminantes org‡nicos persistentes, es un tratado internacional para eliminar docenas de sustancias qu’micas da–inas, como las dioxinas y los furanos. El convenio fue firmado en mayo del 2001 y entrar‡ en vigor al ser ratificado por 50 pa’ses. Aunque la administraci—n Bush firm— el convenio de Estocolmo en mayo del 2001, los Estados Unidos todav’a no lo han ratificado.  

Pregunta: ŔQuiŽnes est‡n luchando para la eliminaci—n de las dioxinas y c—mo puedo ayudar en esta lucha? 

Respuesta: El "Center for Health, Environment and Justice" centro para la salud, el medio ambiente y la justicia (CHEJ, por sus siglas en inglŽs) coordina la "Alliance for Safe Alternatives" alianza para alternativas seguras, una campa–a nacional para la eliminaci—n de las sustancias qu’micas t—xicas como las dioxinas. Esta campa–a incorpora a m‡s de 500 grupos, entre ellos hay agricultores, grupos para la justicia ambiental, grupos religiosos, defensores de la salud pśblica, veteranos de la guerra de Vietnam, cient’ficos y l’deres en sus comunidades; todos luchando juntos para eliminar las sustancias qu’micas persistentes de nuestro aire, suelos, agua y alimentos. Dado que el gobierno federal de los Estados Unidos no est‡ cumpliendo con su deber de proteger nuestras comunidades de las sustancias qu’micas peligrosas, el Žnfasis primordial de esta campa–a es el de trabajar al nivel estatal y local para promulgar y hacer cumplir las pol’ticas para la eliminaci—n paulatina de las sustancias qu’micas persistentes, como las dioxinas, en las fuentes de producci—n. Existen alternativas seguras para los procesos de producci—n y los productos finales que generan las dioxinas. Los costos de estas alternativas ser’an m’nimos y su importancia para la salud pśblica ser’a enorme. Los socios de esta campa–a tambiŽn luchan para lograr la eliminaci—n, as’ como para impedir o limpiar las fuentes industriales de estas sustancias da–inas. 

Para saber m‡s sobre los estragos que causan las dioxinas en la salud, la campa–a nacional y lo que usted puede hacer para apoyar esta lucha, comun’quese con CHEJ al nśmero 703-237-2249 o dioxin@chej.org or acude al siguiente sitio en la red - http://www.chej.org/

Preparado por el "Center for Health, Environment and Justice"
PO Box 6806, Falls Church, VA 22040
703-237-2249, dioxin@chej.org, http://www.chej.org/

 

Coming Clean đ PO Box 8743 đ Missoula, MT 59807 đ info@come-clean.org